Gracias Señor de la Renta

Cuando una decide dedicarse a escribir sobre su pasión, como en este caso es la moda, hay ciertos temas de los cuales no le gustaría hablar jamás, aunque sabe que tarde o temprano estos van a llegar, pero no por esperados resultan menos desagradables.  Esto es precisamente lo que me ha sucedido con el fallecimiento del gran Óscar de la Renta.

En la industria de la moda hay figuras que deberían ser eternas, o por lo menos así lo siento yo; figuras que cuando se van dejan un vacío tan grande en los que amamos y respetamos la moda que parece que nunca nadie será capaz de llenarlo. Eso mismo pensé con la desaparición de otros genios como Yves Saint Laurent o Alexander Mcqueen, quienes dejaron una increíble  herencia que sus firmas no han sabido mantener, especialmente en el caso del modisto francés.

Pese a ser uno de los diseñadores más longevos sobre la pasarela, Óscar de la Renta nunca se quedó rezagado. No tenía nada que envidiar a aquellos jóvenes y nuevos talentos que venían pisando fuerte, sino que por el contrario, fue capaz de aumentar a lo largo de los años su extensa legión de seguidores, manteniéndose fiel a un estilo elegante e impecable, con el que daba forma a auténticas obras de arte esculpidas a mano, dignas de ser expuestas en los grandes museos del mundo. Tras su muerte, extenso y rico es el legado que deja el diseñador, no solo artístico, sino también cultural e intelectual. Óscar de la Renta es historia pura del mundo de la moda y muchas serán las generaciones venideras que se verán influenciadas por la alargada sombra del diseñador dominicano.

De la Renta ilusionó e hizo soñar a miles de mujeres, entre las que me incluyo, con sus maravillosos modelos, algunos de los cuales he querido recoger a modo de homenaje  en este post, y que son sin duda el mejor recuerdo de todo lo que el diseñador hizo por la industria de la moda.En cuanto al futuro, solo cabe esperar  que Peter Copping sepa mantener la esencia de la enseña a través de su propio estilo. Por mi parte únicamente añadir,  gracias por tanto Señor de la Renta, fue un auténtico placer.

Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
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Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
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Óscar de la Renta
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Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta
Óscar de la Renta

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