Los nuevos aires de Antonia Martorell

A menudo sucede que las mejores cosas son aquellas que te encuentras por mera casualidad. En mi caso son varias las ocasiones en las que he recurrido a Internet en busca de una prenda o marca en concreto y de forma casual he dado, como si de un golpe de azar se tratase, con diseñadores capaces de conectar contigo primero y engancharte después, en tan solo cuestión de segundos. Ahí reside la magia de la moda, en su factor sorpresa, el que de vez en cuando nos recuerda que la frase “en moda está todo inventado” es del todo menos cierta.

Uno de mis últimos descubrimientos ha sido ella, Antonia Martorell, una firma joven que nace en 2013 de la mano de una igualmente joven diseñadora balear curtida en las aulas del IED, centro formativo con una cantidad de talento por metro cuadrado incalculable. La juventud de la firma y de su diseñadora creativa quedan patentes en sus creaciones, prendas que derrochan frescura y versatilidad y que dan forma a una mujer elegante y atemporal que no renuncia a lucir las últimas tendencias, pero siempre adaptadas a un estilo muy concreto, el suyo.

Sus diseños suponen además una reivindicación en toda regla de la labor artesanal, tan necesaria en tiempos de deslocalización industrial. Apuesta por la tradición y el saber hacer de los profesionales españoles en todos los procesos de creación, desde la selección de la materia prima hasta la confección de cada una de las prendas. Antonia Martorell asegura que todos sus diseños están hechos con amor, y creedme que ese sentimiento y buen hacer es más que evidente en una firma que, como es mi caso, te hace amar las casualidades.